¿Qué es el duelo?

El duelo es el proceso emocional que pasamos las personas cuando fallece un ser querido. Todos nosotros pasamos por esta situación en varios momentos de nuestras vidas. Cada vez que lo hacemos tenemos que gestionar el sufrimiento que ocasiona, realizar el camino y aceptar la perdida.

Debemos que tener en cuenta que hay variables que influyen en como afrontamos el duelo. El momento emocional por el que estamos pasando, la persona que ha fallecido o incluso el acontecimiento de nuestra vida que tenemos que cerrar influyen en la respuesta que demos a esa situación.

¿Cuando pasamos un proceso de duelo?

¿Por qué hago esta pregunta? Sencillamente porque no solo la pérdida de un ser querido va a

generar un proceso de duelo. Nos encontramos con situaciones de duelo cuando se produce una ruptura de pareja, cuando perdemos o cambiamos de trabajo o cuando acabamos unos estudios.

Tratamiento psicologico para el duelo en León

Luz tras el duelo

Cuando cerramos procesos importantes de nuestra vida necesitamos reelaborar la situación en nuestro cerebro, incluso en nuestro “corazón” y encontrarle un espacio nuevo. Si colocamos esa nueva situación en nuestra vida nos permitiremos continuar con ella sin que el dolor sea un lastre. Cerraremos la última fase del duelo, como veremos más adelante y llegaremos a su aceptación.

Etapas del duelo

Primera etapa: negación

No es más que un mecanismo de defensa para protegernos en primer momento del shock que se produce por la noticia de la pérdida. No es que no se reconozca que el hecho en sí, más bien se produce un bloqueo emocional, algo así como: “esto no me puede estar pasando a mi”

Todas estas fases son habituales en el proceso de duelo, por lo tanto no es preocupante, al no ser que se complique su elaboración. Si esto se produce, la negación provocará dificultades en la vida de la persona a nivel social, laboral y emocional. Llegando a tener dificultades para seguir adelante con su vida y pudiendo aparecer síntomas físicos como malestar o dolores estomacales, mareos, hipertensión…

Segunda etapa: ira

Aunque la ira  la rabia pueda estar presente durante todo el proceso de duelo, una vez aceptamos la situación de pérdida aparece esa rabia contenida y la dirigimos contra la propia persona perdida, contra nosotros mismos, contra los demás o simplemente objetos externos.

La mayor dificultad en estos casos la podemos encontrar si aparece la culpa. Como en cualquier proceso psicológico, la culpa solo añade más rabia y no sirve para solucionar la base del problema. Es más, dificulta su solución.

La clave en esta fase es expresar. Manifestar, por ejemplo a través de carta cuales son los sentimientos que tenemos. Ese la psicología regresiva, podemos facilitar esa manifestación de manera directa, viviendo esos patrones en nuestra mente y corrigiéndolos para influir positivamente en la superación del duelo.

Tercera etapa: negociación

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Hay camino para superar el duelo

Parece que tras estas fases lo que buscamos es llegar a un acuerdo con la propia vida que de alguna vida nos reponga a la persona perdida, aun a sabiendas de que eso es imposible. Regresamos a un pensamiento primitivo en el que podemos llegar a negociar con fuerzas superiores la vuelta de la persona perdida sin que haya manera de hacerlo real. Parece que buscamos una reconciliación con la propia vida.

Podemos intentar volver a la vida que teníamos antes, quizá más como un simple deseo que como un objetivo real. También buscamos como detener la situación, hacer algo diferente para que la pérdida no se hubiera producido. Podríamos pensar los cambios que tendríamos que haber hecho en el pasado para detener la situación. De nuevo aparece la culpa, ahora por no haber hecho más. Podemos incluso pensar que deberíamos haber detectado un cáncer solo con observar a la persona, el pensamiento es ¿cómo no me di cuenta?

Al asumir que es imposible llegar a evitar la pérdida damos el primer paso para aceptar una nueva vida sin la persona querida. Aunque empezar a asumir que no hay nada que hacer nos lleva a un estado depresivo.

Cuarta etapa: depresión

Ya no hay nada que hacer. Aparece realmente la tristeza y la desesperanza. Si dejamos que se apodere de nosotros la vida se hará cuesta arriba. La pérdida será una losa difícil de llevar. Puede aparecer agotamiento, cansancio físico, ganas de dormir excesivas. Pero no podemos parar. Estamos en el inicio de la resolución del duelo. Asumir esas emociones nos hará continuar aceptando la perdida.

Es importantísimo vivir esta fase y las anteriores, para reestructurarlas. Sentir todas las emociones no es más que una periodo más en el proceso de aprendizaje vital y en nuestra relación vida-muerte.

Mantener una estructura regular de nuestra vida y no  dejar que nuestro nivel de actividad descienda sería la principal recomendación para superar esta fase.

Quinta etapa: aceptación

Entendemos la pérdida. Comienza a ser parte de nosotros, la integramos en nuestra persona de manera completa. Esto no significa olvido, solo que hacemos las paces con la situación y comprendemos que hay que seguir adelante sin la persona perdida.

Tipos de duelo

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Podemos superar el duelo

Es el que se produce antes de que se produzca la pérdida. Se adelanta el sufrimiento, por ejemplo cuando recibimos la noticia de una enfermedad terminal.

Ausente

En este caso lo que se produce es un bloqueo de sentimientos. Se cierra no solo la manifestación de los mismos si no la carga emocional asociada a la pérdida. De hecho, la vivencia podría ser la misma que para cualquier otro  acontecimiento.

Crónico

No se produce la aceptación de la pérdida. El doliente intenta así intenta mantener a la persona perdida con vida, sin elaborar el duelo. La situación se enquista y no se puede avanzar, abandonando o alejándose de la vida habitual y cotidiana.Inhibido

Aparece en personas que tienen gran dificultad para mostrar los síntomas del duelo. Es como si estuviera escondido y no se quisiera  manifestar. Puede aparecer en niños, cuando no saben expresar las emociones con palabras o cuando nos encontramos con alguna discapacidad intelectual. Podemos pensar que no existe el duelo o no es importante porque no se manifiesta.

Retardado

No aparece en el momento del fallecimiento, si no semanas o meses después de que se produzca el suceso. En ocasiones no se puede expresar el duelo porque ocurre en circunstancias especiales, como mucho estrés laboral y sencillamente no hay tiempo y emerge con fuerza cuando el estrés se disipa.

Desautorizado

El entorno de la persona que pasa el duelo no lo acepta. Quizá no lo vea como normal, como puede pasar con las personas mayores de las que se asume que el fallecimiento es normal por ser mayores y se tiene que aceptar más fácilmente

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