Psicología Clínica

Las reflexiones son para el verano.

Por agosto 13, 2018 Sin comentarios
Las reflexiones son para el verano

Pues eso, las reflexiones son para el verano y la vida son contrastes. Deja fluir las emociones, reflexiona sobre ellas y acéptalas o cámbialas.

La obra de nuestra vida.

Haciendo alusión a una de las obras maestras de Fernando Fernán Gómez y por medio de una pequeña comparativa con su argumento…

Podemos decir que la obra discurre en el verano de 1936, cuando estalla la Guerra Civil Española. Luisito quiere que su padre le compre una bicicleta a pesar de que no ha aprobado todas las asignaturas. El trágico advenimiento de la guerra obliga a postergar la compra, este retraso durará mucho más de lo esperado.

Pues hoy quiero que con esta pequeñísima sinapsis reflexionemos, porque las reflexiones son para el verano. Reflexiones constructivas, no la crítica o castigo por lo que hemos hecho “mal” durante el calendario laboral.

Piensa que las reflexiones son para el verano y volverás con las pilas cargadas.

Piensa que las reflexiones son para el verano y volverás con las pilas cargadas.

Las reflexiones son para el verano y de forma cíclica.

Al igual que la obra comienza y termina en el mismo lugar y con la misma familia, pero con otra manera de ver la vida.

Las reflexiones son para el verano y recapitular a dónde nos lleva el rumbo que hemos tomado en la vida también debe serlo.

Analizamos lo que estamos haciendo y, o bien continuamos con ese rumbo, o lo cambiamos, pero volvemos al mismo punto de partida para poder cambiarlo visto desde otra perspectiva.

La vida es como una bicicleta.

La bicicleta que en un primer momento era para divertirse con los amigos o impresionar a una chica, luego se convierte en el instrumento de trabajo de Luisito.

En la vida pasa lo mismo, tenemos unas expectativas que se pueden cumplir o pueden cambiar. A medida que cumplimos años y ganamos experiencia, las relaciones, los objetos, el ocio, los intereses… van cambiando.

Por eso hay que pararse, revisar todos nuestros objetivos, nuestras posesiones y relaciones y ver si tenemos que modificarlas, eliminarlas o conservarlas. La vida no es algo que tenemos que ver pasar, hay que involucrarse y en la medida de lo posible crear nuestro día a día.

Saber que nada permanece eternamente.

En la obra de teatro, a medida que el tiempo avanza y lo que, en su día, pensaron que duraría poco se alarga provocando hambruna y decadencia, al final termina, de aquella manera, pero termina.

Por eso, sumirse en el día a día pensando que la vida tiene que ser así para siempre, cuando no es lo que esperabas, dejando el tiempo pasar, no es la salida.

Las cosas hay que verlas desde todos los puntos de vista posibles. Pensar si tienen solución o si se pueden llevar de otra manera mejor. En el caso de que el problema no dependa de nosotros todo termina remitiendo. Hay que centrase sólo en eso porque nos bloquea y no podremos avanzar hacia ningún lugar.

Acepta los contrastes de la vida.

Como la obra es un puro contraste, de ingenuidad, diversión y vida sencilla con angustia, decadencia y una vida complicada.

«Sabe Dios cuándo habrá otro verano».

Así es la vida y así son las emociones. Vivir en un estado de permanente alegría no es real. Tenemos temporadas buenas, mediocres, nefastas, pero hay que aprender a gestionarlas.

Permítete estar bien y estar mal, pero no lleves ese estado a tu estado habitual. Reflexiona, medita y pon soluciones en la medida de lo posible.

La guerra terminó y terminó uno de los problemas.

La guerra termina y el hastío está presente.

Te quitan la inocencia, pero la vida cobra otro valor, no mejor ni peor que el que tenía sino diferente.

Sientes alegría, pero no como antes. Tienes ganas de salir adelante pero no como antes.

La esperanza no se debe agotar, pero otros problemas vendrán. Es la vida, para levantarse hay que caerse.

«No ha llegado la paz, ha llegado la victoria».

Después de cada victoria o de cada problema resuelto vienen nuevos problemas con nuevas victorias. La vida es una lucha, pero si sabemos gestionar nuestras emociones, es decir si tenemos una buena estrategia y no nos pilla desprevenidos, la lucha será más fácil.

Prólogo

Tómate periodos para reflexionar, el verano y las vacaciones son una buena época. No te castigues por las cosas que haces “mal”. Analiza lo que no te gusta y cámbialo.

Recuerda, las reflexiones son para el verano o para épocas de menor estrés.

Pide consejo profesional. No te arrepentirás, ya que aprenderás a gestionar tu vida, potenciar tu autoestima, sentirte realizado y en definitiva, vivir una vida más plena.

También te puede interesar nuestro artículo para realizar 3 ejercicios para fortalecer la autoestima en verano:

3 ejercicios para fortalecer la autoestima en verano.

Y por supuesto lee “Las bicicletas son para el verano” de Fernando Fernán Gómez, disfrutarás y llorarás, pero te ayudará a reflexionar sobre la vida, te lo aseguro.

En Todo colección puedes encontrar en libro en varios precios y también la película. VER.

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